Domingo, 22 de octubre de 2017

PÉSAJ, LIBERTAD Y ACCIÓN JUDEO-SIONISTA

pesaj
פסח, חרות והעשייה היהודית-ציונית

Queridos amigos:
En estos días del mes hebreo de Nisán estamos orientando a nuestros corazones y a nuestros brazos para recibir otra celebración de Pésaj:
- corazones, al festejar nuestra liberación como pueblo del yugo de la esclavitud de Egipto;
- brazos, en la separación del jaméts de nuestros hogares, la preparación de la casa para el Séder, y la elaboración de los rituales propios de esta Festividad.
Pésaj, con su mágica convocatoria familiar, nos devuelve con absoluta naturalidad – quizás más que ninguna otra fiesta judía – a la valoración y al deleite de nuestro ser judío, transformando una habitualmente disfrutada reunión con nuestros seres queridos en una ocasión para la memoria nacional y para el fortalecimiento de nuestra identidad judía. La lectura de la Hagadá nos retrotrae a más de 3300 años atrás, a las plagas libertadoras, a nuestra redención como pueblo. Recordamos esa liberación con el canto de salmos y piutim – poesías -, y celebramos el hecho de ser hoy libres – más libres que nunca con nuestro presente en el Estado Judío -.

Así como en Purim generalmente olvidamos que el pueblo judío tuvo que luchar contra los seguidores de Hamán – acabando con más de 75,000 de sus tropas -, en Pésaj tendemos a desconocer que no siempre vivimos en Egipto bajo un régimen opresor. De los cientos de años[1] que los Benéi Israel habitaron en esa tierra – desde el ingreso de Yaacov y sus hijos en épocas de Yosef[2] -, muchos[3] fueron prósperos y buenos, en donde se reconocieron los extraordinarios logros de Yosef que hicieron de Egipto un gran y poderoso reino. Los judíos vivieron al comienzo en Erets Goshen, una tierra fértil y buena, y mantuvieron su identidad judía y su fe en un único Dios a pesar de vivir en la aceptación general egipcia y su atractiva fe pagana.

Nosotros tenemos claras evidencias históricas de cómo la asimilación creció entre los miembros de nuestro pueblo en épocas de aceptación general – tal como ocurre hoy en el mundo libre -. ¿Qué fue lo que mantuvo el judaísmo de los Hijos de Israel de antaño?

Rabi Yaacov Culi[4] – usualmente conocido por su obra, el “Me’am Lo’ez”, escrita en ladino -, comenta al respecto que “los judíos… permanecieron apartados de los Egipcios y se distinguieron por
- sus vestiduras especiales …
- su idioma [hebreo]
- sus nombres [hebreos]
- y su Ley,
que conservaron sin alteraciones durante su estancia en Egipto”[5]. En otras palabras, el pueblo judío no sucumbió a la asimilación a la gran cultura egipcia por haber mantenido algunos temas esenciales en cuanto a su especificidad judía. Temas que fueron suficientemente significativos y valiosos para ser mantenidos y transmitidos a las próximas generaciones judías – aún bajo la presión de la esclavitud y de la discriminación -.

En una era en la que somos permanentemente invitados a abandonar “la carga” de nuestro ser judío y sumarnos así a la sociedad general – especialmente en estos días de creciente antisemitismo, cuando el mundo reinició sus ataques verbales más virulentos contra nosotros -… ¿Cuáles son los temas de nuestro ser judío que custodiamos y preservamos para mantener vivo y relevante a nuestro judaísmo y el de los nuestros?

Las posibilidades que tenemos son muchas, y valiosas todas: un vínculo permanente y dinámico con el Estado de Israel – óptimamente, sumarnos al destino del Estado Judío a través de la aliá -; una activa vida comunitaria en nuestros marcos macabeos y en la comunidad judía en general; el ritual en el marco familiar; el estudio de nuestras fuentes, y la aplicación de sus principios; la oración privada y grupal en el marco sinagogal; el liderazgo de las organizaciones judeo-sionistas de nuestro país… las posibilidades son incontables y todas ellas complementarias, multiplicando así las oportunidades de vivir judaicamente con alegría y relevancia.

Sin especificidad judía no hay judaísmo. Si nuestro mensaje es exactamente el mismo de Occidente, así como nuestros valores e ideales y nuestra identidad nacional y cultural… ¿Para qué continuar con nuestro judaísmo? Sin Israel, Torá, Comunidad, socialización judía, grupos juveniles – como nuestro Macabi Tzair Olamí, nuestro maravilloso Movimiento Juvenil Macabeo… ¿qué nos mantendrá relevantemente vivos, crecientes, portadores de un mensaje digno de ser transmitido y multiplicado?

Nuestros más grandes pensadores modernos afirmaron una y otra vez que ser judío es una forma de vida (para los que los precedieron eso era evidente y trivial). Judaísmo es acción, hechos en nuestras vidas. Este Pésaj debemos replantearnos cuáles y cuántos son esos hechos en nuestro ámbito familiar, comunitario y macabeo, para mantener presente, activo y relevante a un judaísmo y un sionismo que tienen tanto que decirnos y de los que no siempre nos ocupamos debidamente. Si queremos continuidad y creemos en ella, debemos imbuir de contenidos judeo-sionistas a nuestra acción cotidiana, con más Macabi, más grupos, más viajes a Israel, más campamentos, salidas con amigos judíos, estudio de nuestras fuentes y hebreo, tefilá y celebraciones en familia. El judaísmo de los nuestros se construye, de igual manera que se construyen todas las demás áreas de sus existencias.

Quiera Dios que este Séder y su preparación nos inspiren a desarrollar una acción judeo-sionista para nosotros y para nuestros más queridos, imbuida de contenidos desafiantes y relevantes que aseguren la continuidad del mensaje eterno de nuestro pueblo.

Quiera Dios que la celebración de Pésaj nos inspire a recuperar el extraordinario significado de la Libertad Nacional y la redención que ella trajo al pueblo judío.

Y quiera Dios que disfrutemos de un encuentro con nuestros seres más queridos en derredor de la cena de Pésaj, en abrazos amorosos y diálogos significativos.

¡Jag Pésaj Saméaj!
¡Jazak ve’ematz!

RABINO CARLOS A. TAPIERO
Vice-Director General & Director de Educación
Unión Mundial Macabi
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[1] Éxodo 12:30
[2] Génesis 47:9
[3] La esclavitud más virulenta comenzó aproximadamente 86 años antes del éxodo de Egipto.
[4] Comentarista bíblico y talmudista que vivió entre los siglos XVII y XVIII – falleció en Constantinopla, Turquía, el 9 de Agosto de 1732 -.
[5] Hagadá de Pésaj con el comentario Me’am Lo’ez.

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