Viernes, 5 de marzo de 2021

והגדת לבנך – חג הפסח “Y le contarás a tu hijo”. Celebrando la Festividad de Pésaj

Queridos amigos:

Pésaj es una de las festividades que más nos congregan como pueblo. Incontables hogares judíos se transformarán en centros de celebración, gozo y memoria, cuando recordemos la gran gesta que culminó en la liberación de nuestros antepasados del yugo de Egipto. Durante una noche en Israel – y dos en la Diáspora – niños, ancianos y adultos disfrutarán del juego de roles que articula el Séder de Pésaj, en el que todos, año a año, somos redimidos por el Dios de Israel.

Los niños, en particular, tienen un lugar especial en la fiesta de la Libertad Judía. Aunque todas las festividades constan de elementos diseñados para la convivencia familiar y el interés de los más pequeños, Pésaj pareciera estar centrada en nuestros hijos: un simple vistazo a la Hagadá (el libro que nos acompaña durante el Séder) nos permite comprobar este hecho. Canciones, dibujos, relatos de distinta índole, la búsqueda del Aficomán… todo está planeado para mantener el entusiasmo de los niños durante la fiesta.

¿Cuál es el origen de este esfuerzo general del pueblo judío por incluir a sus hijos en esta celebración? Una orden divina. La Torá, antes aún de ser redimidos de Egipto, nos ordena que:

“Y será que, cuando te preguntare tu hijo el día de mañana diciendo ‘¿Qué es esto?’, le dirás: ‘Con mano fuerte nos sacó Dios de Egipto de la casa de la esclavitud’ “[1].

El Midrash, siempre sensible a las sugestivas imágenes del texto bíblico, presenta una dificultad  a este precepto:

“Podría interpretarse [de esta orden] que sólo ‘cuando te preguntare’ [tu hijo] entonces ‘le dirás’ [la historia de la salida de Egipto]; pero si no te pregunta… ¿No le habrás de decir? Es por ello que nos enuncia otro versículo [previo a esta orden][2]: ‘Y le contarás a tu hijo”: [le contarás] aunque él no te lo pregunte“.[3]

La Torá nos ordena a contar, a transmitir a las nuevas generaciones de dónde venimos; cuál es nuestro destino como pueblo; qué dificultades tuvimos que superar, y cómo lo hicimos. El Midrash enfatiza esta responsabilidad colectiva histórica: nos indica que ese deber de transmitir es ineludible, rechazando la pasividad de “una consulta” que puede no llegar por parte de nuestros hijos y jóvenes miembros de nuestro pueblo. Debemos salir a compartir nuestro mensaje milenario creando necesidades en los demás, volviendo relevante a aquello que se ha vuelto irrelevante para miles de judíos en todo el mundo – especialmente para nuestros jóvenes -. Y, para ello, debemos creer nosotros mismos en lo singular de los mensajes que Pésaj nos brinda: la lucha por nuestra libertad nacional (el sionismo) y por la universal; la resistencia contra la pobreza impuesta por los totalitarismos; la redención de todo tipo de opresión; la renovación de la vida natural – Pésaj es también símbolo de primavera -… Cada uno deberá encontrar cuál de todas las “caras” de Pésaj será la propia, manteniendo la simple pero trascendente misión de contar, transmitir, divulgar, comunicar, discutir, y por sobre todo, compartir la profunda dicha de ser parte de un pueblo con memoria y con una visión de un mundo mejor para todos.

Para que en cada generación nos veamos a nosotros mismos – en la relevancia de los temas centrales de Pésaj – como saliendo del Egipto de la oscuridad, la injusticia y la infamia, y para que hagamos propia y compartida la luz que emana de los valores de Pésaj y de cada una de las Festividades de Israel.

¡¡¡Jag Pésaj Saméaj!!!
¡¡Jazak ve’ematz!!
RABINO CARLOS A. TAPIERO
Vice-Director General y Director de Educación
UNIÓN MUNDIAL MACABI

carlos@maccabiworld.org


[1] Shemot (Éxodo) XIII, 14.

[2] Shemot (Éxodo) XIII, 8. El texto completo del versículo reza: “Y le contarás a tu hijo ese día, diciendo: fue por ello que Dios hizo eso por mí a la salida de Egipto”.

[3] Mejilta Shemot 13-3.


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