Martes, 17 de octubre de 2017

Diario de viaje de Shoresh a Entre Ríos

“Una vez más eran muchos los preparativos, horas y horas de clasificar las donaciones, de guardar cada regalito adentro de una bolsita, de dividir las cajas pensando en cada escuela, de retornar a nuestras casas pasadas las 22hs cuando creíamos que podríamos cenar con nuestras familias, horas de hacer materiales. Generaba un gran dolor de cabeza pensar como íbamos a armar el tetris para que entren todas las donaciones que debíamos transportar hasta allá.

El despertador sonaba a las 3am, apenas dos horas más tarde del momento decidido para cerrar los ojos y descansar un poco, después de un día intenso con más del 75% de las horas del día despierto. En cualquier día cotidiano, despertarse con 2 horas de sueño sería realmente trágico para cualquier ser humano, posiblemente el mal humor reinaría como mínimo durante 2 o 3 horas, pero al momento de abrir los ojos, se dibujo una sonrisa en la cara, en pocas horas íbamos a estar viajando a Entre Rios, con Shoresh. Saber que uno vuelve a ver a los alumnos de las escuelas que visitamos, poder jugar un rato con ellos, hacerlos correr, llevar una actividad preparada especialmente para ellos, un regalo del día del niño listo para darles y saber que posiblemente les iba a encantar e inmediatamente aparecería su cara de felicidad era espectacular, llevarse un dibujo hecho por alguno de los chicos que ya traían de su casa especialmente, saber que la directora iba a traer un mate para no dejarnos olvidar sus costumbres, disfrutar un almuerzo con todos ellos (imposible saber que hacen, que condimento usarán, pero su comida es especial, tiene un sabor distinto, tal vez sea que aunque falten recursos, sobra amor y ganas de compartir al cocinarlo, eso debe cambiar su sabor, o tal vez solo es producto del agradecimiento por el gesto, y eso es llevado directamente al paladar) Y ese es el momento en el que el mundo se debería detener por un largo rato, porque todo está bien, porque el mundo está en orden y no se necesita más que lo que está sucediendo en ese instante, o en esas 4, 5 horas que se pasan ahí. Pero simplemente queda intentar disfrutar al máximo ese momento y llevarselo hasta la próxima vez que estemos en ese lugar, con esa gente.

Había llovido toda la semana, algunos caminos estaban embarrados y no sabíamos si con el Miércoles y Jueves de no lluvia, alcanzaba para secar. Peligraba la posibilidad de ir y todos estábamos inquietos, nos esperaban. Pero claro, como no iba a mejorar el tiempo y el sol secar el camino para que podamos pasar si teníamos tanto amor y buenas energías para compartir!!!

Y una vez más pudimos vivir la experiencia, pudimos llevarnos esas sonrisas, pudimos hacer que ellos pasen un momento distinto. Somos doblemente afortunados! Estamos convencidos que ellos disfrutan enormemente del momento, y que con nuestra actividad, algunos valores dejamos marcados, pero a la vez es tanto lo que aprendemos en esas horas, ver como ellos viven el momento sin ninguna preocupación, con una mirada positiva de todo, dónde pocas cosas preocupan realmente, hacen que tal vez nos llevemos más que lo que nosotros les podemos aportar!

Agradecemos profundamente a Matok y Kinder, que decidieron aceptar la propuesta de sumar madrijim de su equipo a este viaje y vivir con nosotros la experiencia. Y que madrijim!
Con energía, alegría y buena predisposición se prepararon para ser 100% parte del equipo de Shoresh, para generar un vínculo que parecía de meses con los madrijim de nuestro equipo, para sentir el viaje como propio, para dejar todo en la actividad, para ayudar en cada cosa que hiciera falta!”

GRACIAS TOTALES!

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