Lunes, 19 de agosto de 2019

LA EXPERIENCIA MACABEA EN LOS 1° JUEGOS MACABEOS DE LA JUVENTUD EN ISRAEL

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“De haber querido anticiparme a lo que una Macabeada sería, previo a todo el proceso de preparación y posterior viaje, probablemente no hubiera sido capaz de relatar siquiera la mitad de lo que significa ser parte de un evento semejante.

Desde el día uno, cuando la noticia que tanto estaba esperando llegó, ya empezó a sentirse ese sabor especial.
Casi 30 aspirantes acudieron a la primer práctica abierta, primera de varias, que terminaron definiendo a los 12 jugadores que integraría el seleccionado argentino.
Mentiría si dijese que no costó elegir a estos chicos, o que no dolió tener que decirle que no a alguien que había hecho su mayor esfuerzo, pero que por distintos motivos, la decisión era seleccionar a otro. Lo que no tengo duda, es que cada uno de los jóvenes que les tocó viajar, hicieron sacrificios, ellos y sus familias, y merecieron ocupar el lugar que les fue otorgado.
Después de más de dos meses de entrenamientos y encuentros extra deportivos para afianzar el grupo, nos subimos al avión.

Ya en Ezeiza, comenzaba sentirse a la ansiedad de todos, las ganas de llegar a Israel y dejarse llevar por esto que a veces es tan difícil de explicar.
Luego de horas y horas de vuelo, una escala en Madrid y nuevamente otro viaje, llegamos a destino. Cansados pero motivados, fuimos recibidos por la organización quien nos condujo hacia un micro que nos llevaría a Haifa, sede del torneo.

A partir de allí, nos sumergimos en un mundo soñado … éramos la selección argentina de básquet y estábamos nada más ni nada menos que en Israel, para medirnos internacionalmente y vivir una experiencia única que tantos nos habían contado pero que siempre llegaban a la misma conclusión: “no lo vas a entender hasta que lo vivas vos”.
Y debo decirles que es tal cual nos lo habían contado. Son días únicos, indescriptibles, donde pudimos vivir como delegación una variette de jornadas deportivas y sociales, que sin duda quedarán en nuestro recuerdo para siempre.

La competencia, desde ya, uno de los motores que nos llevó hasta allí, nos dejó un recuerdo eterno, la medalla de bronce, acompañada de un sabor amargo por haber estado a tan solo un punto de pelear por el oro, un lindo motivo para querer volver!

Personalmente celebro que las actividades extra deportivas que tuvieron lugar durante el período de competencia hayan incluido a equipos de diferentes países… Eso le permitió a nuestros chicos sacar a la luz el inglés que tanto le habrán enseñado en los colegios y empezar a interactuar con jóvenes de otras partes del mundo, pero que estaban allí por la misma razón.

Socialmente hablando, creo que no puedo pensar un evento más enriquecedor que este. Desde la interacción con personas de otros continentes, hasta los recorridos dentro de un país que solo nos contaron en el colegio y que tiene una energía especial que no se puede apreciar en las fotos de Google.

Sin duda, los chicos han crecido en este viaje. Crecieron deportivamente, crecieron en conocimiento y sobre todo, en experiencia de vida. Hoy pueden decir que conocen Israel, que pusieron sus papelitos en el Kotel, que jugaron por una medalla frente a Estados Unidos y ganaron, que no es poca cosa… Hoy son más macabeos que nunca y no tengo duda, acaban de comenzar un viaje que es solo de ida, porque de ahora en más, van a estar esperando cada prueba para medirse y tratar de ponerse la celeste y blanca de vuelta y volver a vivir una Macabeada.

Desde lo personal, me animo a decir que era más de lo que esperaba. Porque sumado a todo lo que acabo de relatar, a lo cual no soy ajeno en absoluto y lo siento igual de propio que los chicos, tuve la posibilidad de integrar un equipo profesional maravilloso, la chance de conducir un grupo que además de jugadores eran increíbles personas e hicieron que cada momento tuviera un sabor extra , así como también de viajar con tres chicos que conozco hace casi diez años y creo haber tenido que ver en su formación deportiva y personal. Esto último tuvo un valor enorme para mí y no creo que muchos puedan tener esa suerte.
Es por ello, que estoy sumamente agradecido a Macabi, Faccma y a todos aquellos que me dieron la oportunidad de ser parte de esta experiencia.

Además, el viajar te hace de nuevos contactos, de nuevos amigos circunstanciales y a partir de ellos hemos tenido la suerte por ejemplo de jugar un amistoso con el Maccabi Haifa o mismo disfrutar de una video conferencia con ni más ni menos que Pepe Sánchez, campeón olímpico del básquet argentino e ídolo de muchos de los que nos dedicamos a esto.

Así que en resumidas cuentas, y con mucho orgullo y felicidad, hoy puedo decir que participé de una Macabeada, que tuve el placer de compartir con un gran grupo de personas un evento semejante que cada uno de nosotros recordará para toda su vida, y lamento informarles a quienes estén leyendo esto pero ahora me debo sumar a ese puñado de gente que me contó sobre esto toda la vida y les digo: espero que hayan disfrutado de estas palabras donde intenté describir en detalle lo que nos tocó vivir, pero lamento no poder transmitirles ese sabor especial que tiene una Macabeada ya que difícilmente pueda entenderse hasta que les toque vivirla, como jugadores, como profesionales, o simplemente como hinchas. Lo que sí puedo decirles es que hoy, Argentina tiene 90 integrantes más que saben lo que es vestir sus colores en el pecho y se sienten más macabeos que nunca.”

Jazak Veematz

Fede Starowlansky
Entrenador – Selección U16 de Básquet

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